Entrevista exclusiva a D.Francisco José Nomdedéu Rodal, nuevo Director General de la Cooperativa AGC AgroCantabria

04/01/2018
Entrevista exclusiva a D.Francisco José Nomdedéu Rodal, nuevo Director General de la Cooperativa AGC AgroCantabria

Francisco José Nomdedéu

“Vamos a abrir nuevas líneas relativas a la transformación láctea”

Fruto de la fusión de cinco cooperativas cántabras, Agrocantabria desarrolla hoy actividades comerciales, manufactureras, comerciales y servicios para el sector. entrevistamos a su director general, Francisco José Nomdedéu Rondal, para conocer los proyectos que plasmarán la innovadora apuesta de este grupo.

 

A finales de 2018, Francisco José Nomdedéu Rodal se incorporaba a la cooperativa AGC AgroCantabria como nuevo director general. De origen gallego, posee una dilatada experiencia en el sector de la alimentación animal, ya que, entre 2013 y 2018, ocupó la Dirección General de Evialis, a la que accedió por promoción interna desde la Dirección Financiera de esta misma filial de NeoviaGroup. En su etapa al frente de Evialis, en Galicia, promovió la creación de un departamento técnico autónomo y la apertura de nuevas líneas de negocio, lo que permitió a la empresa posicionarse como líder en diferentes segmentos de mercado.

 

Por favor, háganos una breve introducción de lo que es y representa la cooperativa AGC AgroCantabria desde su creación, en el año 2006.

Efectivamente, AGC AgroCantabria surgió hace ahora 13 años como fruto de la fusión de cinco importantes cooperativas de la región cántabra (Cooperativa Lechera SAM, Cooperativa Siete Villas, Cooperativa Cuenca del Besaya, Cooperativa Virgen de Valvanuz y S.A.T. Valle de Soba). Desde aquí desarrollamos actividades comerciales, manufactureras y de servicio. Nos ocupamos de fabricar y comercializar piensos compuestos y mezclas forrajeras para ganado vacuno, principalmente en nuestras modernas instalaciones fabriles del polígono de Tanos-Viérnoles. También nos encargamos del servicio de recogida y venta de la leche de las granjas de nuestros socios. Junto a esto, su tercera línea de negocio tiene que ver con la elaboración y comercialización de productos cárnicos: canales y despieces. Para ello, poseemos una sala de despiece propia y puso en el mercado, el año pasado, 1,5 millones de kilos de carne (con presencia en las principales cadenas de distribución, habitualmente bajo el sello de calidad IGP Carne de Cantabria). Complementan nuestras líneas de negocio la comercialización de productos agrícolas, ganaderos, fertilizantes, zoosanitarios y de alimentación humana a través de cinco almacenes y puntos de venta (tiendas agropecuarias), situados en Bárcena, Molledo, Meruelo, Soba y Renedo, y otros servicios y suministros agropecuarios, como la venta de material para estabulaciones y granjas, servicios técnicos veterinarios, venta de combustibles o taller de reparación de maquinaria y vehículos, entre otros.

 

En 2018 se recogieron 72 millones de litros de leche procedentes de 318 granjas y se produjeron 71 millones de toneladas de piensos compuestos. ¿Cuáles son las perspectivas de producción y venta para los próximos años?

Aumentar nuestra capacidad productiva en las diferentes líneas de negocio en las que operamos, así como abrir nuevas líneas relativas a la transformación láctea, son los objetivos esenciales que hemos fijado en nuestro Plan Estratégico. En el ámbito de los piensos, que es nuestra principal línea de negocio, iniciaremos las ventas en el mercado libre en nuestra región y en mercados limítrofes, y acometeremos el lanzamiento de nuevas gamas de producto de alimentación animal. En el apartado cárnico, nuestro desafío es la puesta en el mercado de un marchamo específico de calidad y una marca propia que identifique los productos de la cooperativa y nos permita ampliar nuestra presencia en nuevas cadenas de distribución. En tercer lugar, aspiramos a materializar un anhelo de nuestra cooperativa, que es además un elemento esencial para garantizar nuestro futuro como empresa y contribuir de manera eficaz al sostenimiento del sector ganadero en Cantabria: favorecer la elaboración y comercialización de derivados lácteos, empezando por una completa gama de quesos y extendiéndonos posteriormente a los yogures y postres. Productos que se ubicarán en un segmento de alto valor añadido y con clarísimos atributos de calidad y de diferenciación.

 

En términos generales, ¿cómo calificaría las relaciones existentes por parte de la industria con las empresas de distribución? Dada su singular experiencia, ¿qué posibilidades de colaboración considera usted que pueden abrirse entre ambas partes, con el objeto de beneficiarse mutuamente e impulsar las ventas?

Es necesario que industria y distribución paguen un precio digno a los ganaderos. Creo que debe reducirse la distancia entre lo que gana el productor con respecto a la industria y a la distribución. Entre todos, con el apoyo de las diferentes administraciones, tenemos que luchar contra la venta de leche a pérdida porque es una acción sin ética, que minusvalora el trabajo de todo un sector. La variabilidad de los precios y la gestión de volúmenes se presentan como los grandes retos que deben afrontar productores, industria y distribución. Para darles respuesta, es necesario establecer estrategias de colaboración conjuntas. En este sentido, las condiciones cambiantes de los mercados aconsejan, según diversos estudios, introducir elementos de seguridad y flexibilidad bajo criterios de equilibrio y transparencia para limitar los riesgos para los productores y en el aprovisionamiento de la industrial.

 

¿Cómo planean superar retos tan comunes en el sector agroalimentario como la falta de relevo generacional y unos escasos márgenes de beneficio?

La ausencia de jóvenes en el sector primario y la falta de relevo generacional no es un problema que competa únicamente a Cantabria. Se produce también en otras partes de España y de Europa. Que la actividad agrícola y ganadera se convierta en atractiva para los jóvenes es tarea de todos, de las administraciones y del propio sector. Tenemos que preocuparnos de promover que la ganadería sea percibida como una actividad de futuro y elevar nuestra voz para conseguir que se puedan incrementar los ingresos y la rentabilidad que generan las explotaciones ganaderas, mediante un sistema de reparto de beneficios de las actividades empresariales y mejora de los precios. Por nuestra parte, el proyecto lácteo y el proyecto cárnico, basados en productos diferenciados, de alta calidad y valor añadido, son los medios que creemos más adecuados para que la ganadería sea percibida por los jóvenes como una actividad que genera retornos económicos adecuados, asegurando, de esta manera, su futuro. Creemos que el paso que damos, transformando nuestra propia materia prima y accediendo directamente al consumidor final a través de las cadenas de distribución, es el medio más eficaz para dotar de valor y generar sostenibilidad en el sector ganadero.

 

¿En qué medida aspectos como la calidad, la innovación, la diferenciación y la seguridad alimentaria pueden mejorar la vida de sus socios y facilitar creación de nuevos puestos de trabajo?

Nosotros tenemos la convicción de que el único camino posible es la transformación y el acceso directo al consumidor final. Pero no de cualquier forma, sino que ha de hacerse a través de productos de alta calidad, diferenciados e innovadores. Es decir, se trata de descomoditizar –si se me permite el uso de esta palabra– la materia prima leche o carne como paso previo y necesario para elaborar productos diferenciados y de alto valor añadido. Esto es, productos que generen rentabilidad al ganadero porque presenta atributos que busca el consumidor preocupado con la calidad, la seguridad alimentaria y el bienestar animal y por los que está dispuesto a pagar un precio mayor. En Cantabria quedan unas 1.100 o 1.200 explotaciones de vacuno de leche y cada año se pierde en torno a un 10%. Si no hacemos nada, el futuro es bastante desalentador Es nuestra responsabilidad y nuestra misión contribuir a que esto cambie, y AGC tiene poderosos instrumentos a su alcance para, al menos en nuestra región, propiciar un cambio de tendencia. Pero insisto, todo pasa por la transformación y la comercialización de productos diferenciados y de alta calidad.

¿Cuáles serán las claves de la modernización de la estructura y el modelo de gestión de la empresa que ha proyectado para el período 2019-2022?

Nuestro objetivo es el de desarrollar un grupo industrial y comercial de origen cántabro, que opere a nivel nacional e internacional. Para ello acometeremos una inversión importante en el ámbito lácteo para desarrollar nuevos productos y explorar nuevas líneas de negocio, relacionadas con la elaboración de derivados de la leche, como ya he referido antes. En este sentido, en noviembre ha salido al mercado nacional nuestra primera referencia de queso, que iremos completando con algunas referencias más hasta el primer trimestre de 2020, y en marzo o abril, verá la luz nuestra marca de productos cárnicos, con la misma filosofía de alta calidad y diferenciación, así como de implantación nacional. No podemos circunscribirnos solamente al mercado de Cantabria. También hemos previsto aumentar nuestra capacidad productiva en el apartado de piensos y mezclas de forraje, con el objetivo de comenzar a venderlos también en el mercado libre.

 

Dentro de este plan estratégico, tendrán un especial protagonismo las nuevas instalaciones para la producción de derivados lácteos. ¿Cuáles serán estas nuevas líneas de negocio y cuál el plan comercial para posicionarlos en un mercado tan competitivo?

Poco a poco iremos desvelando nuestros planes concretos en el apartado de los derivados lácteos. El pasado 27 de noviembre (ver cuadro) presentamos nuestra marca propia de quesos, elaborados en colaboración con un fabricante local. Y a partir de ahí vamos a seguir desarrollando nuevos productos. Para posicionar nuestros nuevos productos en el mercado, se ha incorporado recientemente a nuestro equipo un director comercial, que se ocupará de implementar estrategias de marketing concretas para cada uno de ellos.

 

Extendiendo estas cuestiones al conjunto del sector, ¿cómo cree que las marcas españolas podrían potenciar el valor de marca de las empresas productoras?

Recientemente, desde el Gobierno de España se ha impulsado una normativa que obliga a indicar el país de origen de la leche y de los productos lácteos en el etiquetado. Decisiones como ésta, que aplaudimos, nos pueden ayudar a que se identifiquen claramente nuestros productos, a generar orgullo y a aumentar las ventas propias. En España, y concretamente en la cornisa cantábrica, se produce una leche de excelente calidad, fruto de las particularidades ambientales, climáticas y de la dedicación de los ganaderos. Y, sin embargo, nuestro sector lácteo tiene importantes disfuncionalidades. Por ejemplo, importamos más de una tercera parte de la leche que consumimos, el mayor consumo es de leche UHT de marca blanca, consumimos pocos derivados lácteos y en muchos casos preferimos los de importación (quesos, postres, yogures...) A mi juicio, las carencias son diversas. La falta de una oferta competitiva y diferenciada; la ausencia de una adecuada política de comunicación del sector; la falta de un asociacionismo profesional bien vertebrado, como ocurre con otros sectores como el de automoción, el naval o el turístico, que actúe como un lobby ante las admnistraciones públicas, los medios de comunicación y ante sectores profesionales como los colectivos sanitarios, o las asociaciones de consumidores o la falta de comunicación directa hacia los consumidores de forma institucionalizada, son, entre otros, elementos que impiden la eclosión de un sector agroganadero sostenible y generador de riqueza... Al final, se trata, en el buen sentido, de conquistar al consumidor final y a la opinión pública.

 

¿Qué pueden aprender las empresas españolas de lo que se está haciendo fuera a la hora de comunicar y llevar a cabo campañas comerciales?

Creo que tenemos que ser más originales e innovadores a la hora de comunicar y apostar por nuevos canales, sobre todo por tener presencia en aquellos en los que está el público más joven para intentar fidelizarlo en torno al consumo de leche. Hace poco, por ejemplo, me llamaba la atención una curiosa iniciativa que se desarrollaba bajo la denominación “¿Quién es el jefe? La marca de los consumidores”, que da voz y voto a los ciudadanos en la creación de los productos que quieren consumir y les pregunta cuánto están dispuestos a pagar por ellos. La iniciativa introduce, así, una nueva regla del juego que permite al consumidor firmar por primera vez un pacto táctico con el productor. Con la Marca de los Consumidores, cada uno decide, por ejemplo, qué tipo de leche quiere. Al hacer partícipe al consumidor, ambas partes –consumidor y productor– salen beneficiados. En Francia, la iniciativa ha beneficiado ya directamente a 1.000 familias productoras, llegando a más de ocho millones de consumidores en dos años. Iniciativas como ésta son las que, a mi juicio, debemos emular desde el sector cooperativista por su carga promocional y también social. Ya en un sentido más amplio, creo que el sector agroalimentario debe empezar a comunicar hacia la sociedad. Producimos productos naturales, contribuimos al sostenimiento del medio natural, a la fijación de población en el medio rural, representamos un 5,8% del PIB, tenemos un fuerte potencial exportador, con más de 47.000 millones de euros en 2018 y somos además el sector que ha propiciado la democratización de la alimentación. Y por esta razón, y por el buen hacer de los profesionales ganaderos y de las actividades complementarias, hemos contribuido y lo seguimos haciendo, de forma muy importante, a mejorar los estándares de calidad de vida de las personas. Y esto es precisamente lo que debemos destacar y dar a conocer a la sociedad, en especial al consumidor final. Destacando y colocando el foco en la bondad de nuestros productos, conseguiremos que en España el consumidor empiece a ver de una forma diferente los productos lácteos y se incremente el consumo de derivados, tal como ocurre en otros países, con la consiguiente mejora de retornos económicos para los ganaderos.

 

¿Cuáles son las tendencias que mueven actualmente al consumidor español? ¿Qué estrategias han diseñado para atraer el interés de los consumidores? ¿Cómo planean ustedes paliar campañas en contra del consumo de productos lácteos?

Los expertos coinciden en señalar que la principal debilidad competitiva del sector lácteo en España es la fuerte dependencia que seguimos teniendo de la leche líquida, el producto con menor valor añadido. Los españoles importamos mayoritariamente quesos, mantequilla y leche en polvo de países vecinos como Francia y Portugal, pero también de Alemania y Holanda. Es necesario darle la vuelta a esta tendencia. Por otro lado, campañas originales y estrategias promocionales como la que he mencionado en la respuesta anterior nos pueden ayudar a atraer el interés de los consumidores. En cuanto a cómo paliar campañas contra el consumo de productos lácteos, lo mejor es siempre actuar como lobby, con el respaldo de las administraciones. Si unimos esfuerzos entre productores e industrias, podremos elevar nuestra voz y hacer llegar mensajes comunes para favorecer el consumo de leche. En este contexto, las leches que anuncian su procedencia de vacas que pastorean constituyen cada vez más, un mejor reclamo para consumidores y cadenas de distribución. El consumidor, poco a poco, se va sensibilizando y aprecia que los métodos de producción sean más naturales y cuidadosos con el medio ambiente y con el cumplimento de las premisas de bienestar animal.

 

Con el objeto de controlar las materias primas que utilizan las fábricas en la elaboración de piensos, AgroCantabria acaba de integrarse en el sistema Galis. ¿Qué representa este paso para garantizar la seguridad alimentaria?

Sumándonos al Sistema Galis, promovido por la Asociación Gallega de Fabricante de Alimentos Compuestos (Agafac), intensificamos la apuesta de AGC AgroCantabria por la seguridad alimentaria al optimizar el control de las materias primas que utilizamos para elaborar nuestros piensos. El acuerdo de integración en Galis nos permite, pues, apostar por una mayor seguridad y sostenibilidad en el tiempo de nuestro actual sistema de control de materias primas. En la actualidad, este sistema engloba a 54 fábricas radicadas en diferentes comunidades autónomas, como Galicia, Cataluña, País Vasco, Castilla y León, Murcia, Andalucía y, ahora, Cantabria. Pero es que, además, hemos reforzado el personal de nuestro laboratorio y nos hemos dotado de nuevos medios de análisis de materias primas y forrajes, y detección de sustancias indeseables o micotoxinas. Analizamos el 100% de la materia prima que entra en nuestras instalaciones y hemos configurado unos estándares muy rigurosos de aceptación de materias primas. Y junto a esto, el sistema de análisis de forrajes nos permite ser más eficaces en la configuración de raciones para el ganado y en la formulación de piensos compuestos. La seguridad alimentaria no es ya un deber, sino que se ha convertido en una vocación para Agrocantabria. Somos una empresa muy consciente de sus responsabilidades, al fabricar gamas de alimentación para animales. No hay que olvidar que éstos van a transformar estos alimentos en leche y carne que consumirán las personas.

 

En cuanto a la formación, AGC ha impulsado su I Jornada Técnica de Vacuno de Leche para fortalecer los conocimientos técnicos y prácticos de los ganaderos en cuestiones como la nutrición, las patologías o la relevancia de la seguridad alimentaria. ¿De qué manera contribuye este tipo de convocatorias a la mejora de la rentabilidad de las explotaciones?

Puedo decir, sin lugar a dudas, que esta I Jornada Técnica de Vacuno de Leche de AGC AgroCantabria ha sido todo un éxito de convocatoria, al congregar a más de 300 ganaderos en Hoznayo. Nos hemos preocupado en configurar un panel de ponentes atractivo, integrado por especialistas en vacuno de leche, que han ofrecido a los asistentes diferentes claves sobre cómo optimizar la nutrición de sus vacas o cómo identificar y hacer frente a diversas patologías. Obviamente, todos estos conocimientos técnicos que se han divulgado pueden ayudar a los ganaderos a mejorar el manejo en sus instalaciones y, en consecuencia, a aumentar la producción y rentabilidad de sus granjas. En este sentido, me quedo con una de las frases que pronunció uno de los ponentes, que animó a los ganaderos “a modular todas las informaciones y a trabajar con datos propios y contrastados de su granja para conocer cuál es su productividad”. En este caso, pero en todo lo que he referido respecto a la transformación láctea y al futuro del sector, me gustaría poner como ejemplo al presidente de AGC AgroCantabria, José Ángel Pereda, un ganadero joven que gestiona su explotación como una empresa, muy comprometido con el futro del sector, y que impulsa de forma decidida, desde la cabecera de la cooperativa, toda esta transformación y proceso de cambio que estamos ejecutando.

AGC AgroCantabria Francisco José Nomdedéu