Curso de la UIMP sobre productos lácteos funcionales

12/12/2018
Curso de la UIMP sobre productos lácteos funcionales

La Universidad Internacional Menéndez Pelayo celebró un curso sobre Productos Lácteos Funcionales, en el que se analizó el patrón de consumo de los lácteos en España, marcado por el descenso en los últimos años. Además, se presentaron trabajos sobre el desarrollo de alimentos funcionales para grupos poblacionales concretos, así como resultados que avalan las propiedades de distintos componentes de la leche. Por otra parte, se debatió sobre el marco regulador del sector y se estudió la tecnología que hace posible que este tipo de producto llegue de manera segura al consumidor.

Inauguró el encuentro Sonia González, profesora titular de la facultad de Medicina de la Universidad de Oviedo, con la ponencia Patrón de consumo de productos lácteos en la población española. En ella explicó que el consumo de productos lácteos debería aumentar en la adolescencia, un grupo poblacional que asocia los lácteos con un producto infantil y dejan de tomarlo por ese motivo. En su opinión, parece que no nos concienciamos de los beneficios que suponen para la prevención de la osteoporosis hasta que somos ya muy mayores: “resulta esencial consumirlos en la franja de los 20-25 años para prevenir”. Entre los factores aducidos a la compra de un producto lácteo señaló el precio: “cuando vemos una leche de marca blanca pensamos que es peor porque su precio es inferior”, indicó la docente.

La segunda ponencia corrió a cargo de la profesora titular de la Facultad de Medicina de la Universidad de Valencia, Olga Portolés. En su intervención, titulada Propiedades saludables de los productos lácteos, se refería al cambio de prioridades de los consumidores por el devenir de los tiempos. Durante su intervención, la experta analizó la hipótesis de Keys, según la cual, al “reducir la grasa saturada se reducen las enfermedades cardiovasculares”. Este hecho fue una “falacia” ya que el sesgo de confirmación excluyó países con alto consumo de grasas saturadas, como relató en su intervención. En conclusión, no se observó ningún efecto significativo al disminuir o modificar el contenido de grasa en la dieta con respecto a la tasa de mortalidad total.

Por su parte, la vicepresidenta adjunta de Áreas Científico-Técnicas del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), Victoria Moreno-Arribas, fue la encargada de clausurar el encuentro. En su alocución, indicó que, “para que un alimento pueda ser considerado como funcional, tiene que haber detrás una investigación larga, capaz de demostrar esas propiedades”. La científica añadió que “cualquier alegación que sustente esta funcionalidad tiene que estar basada en estos estudios largos, que no siempre dan un resultado positivo”, preservando así la confianza del consumidor, ya que, en su opinión, “la garantía de que tienen esos beneficios, sobre todo si se está haciendo un desembolso económico por ellos, es lo más importante”. La investigadora ha indicado que, además del esfuerzo que se tiene que hacer para invertir más en ciencia y en comunicar lo que se hace en este campo, “el consumidor tiene la responsabilidad de informarse sobre estas cualidades beneficiosas y lo que haya detrás del producto”.

Para concluir, en cuanto a la controversia sobre el consumo de leche cruda, advirtió que “es un producto que puede tener riesgos de desarrollo de algún patógeno del propio animal, del ordeño, por lo que hay que manejarlo con muchísimo cuidado”.

UIMP Lácteos funcionales Investigación

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