Un recorrido por los últimos 4.000 años: leche y lácteos, una tendencia de consumo

04/01/2018
Un recorrido por los últimos 4.000 años: leche y lácteos, una tendencia de consumo

El ser humano consume productos lácteos desde hace varios miles de años (más de 4.000 según algunas fuentes). ¿Sabemos cuáles son las razones que hacen posible que podamos seguir disfrutando de la leche después de la lactancia y mantener este hábito durante todo el ciclo de la vida?

Según explica el doctor en Biológica y catedrático de Bioquímica y Biología Molecular de la Universidad de Granada, Ángel Gil, en realidad tomamos leche desde el Neolítico, cuando el hombre se hace sedentario, domina a algunas especies y empieza a ordeñar los mamíferos, al igual que empezamos a cultivar plantas como los cereales.

 

Por otra parte, “aproximadamente hace 10.000 años aparece en los caucásicos una mutación que nos permite tomar lactosa, que es al azúcar de leche, sin presentar síntomas de intolerancia. Esto es lo que posibilita que los adultos puedan seguir consumiendo leche durante periodos relativamente amplios”, subraya Gil.

Existen referencias históricas sobre el consumo de leche en la Biblia y en el Mahabharata indio (considerado como el poema épico más antiguo del mundo, de hace más de 4.000 años antes de Cristo), fundamentalmente sobre el uso de leches fermentadas, porque la fermentación que se producía de manera natural, según recuerda el experto, era una forma de conservar la leche en los períodos en los que los mamíferos ya no tenían recién nacidos para alimentar. “El consumo de leche y lácteos en el homo sapiens, en la especie humana, se remonta a miles de años”, zanja el catedrático.

La comunidad médica y científica recuerda, desde hace años, los efectos positivos de la ingesta de este tipo de productos, desde las primeras edades de la vida, que no deben ser sustituidos por otros alimentos pensando que pueden tener las mismas ventajas nutricionales, porque esto no es cierto. Los lácteos son necesarios en nuestra dieta.

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