El consumo de una leche de crecimiento aumenta la salud en niños de dos años

04/01/2018
El consumo de una leche de crecimiento aumenta la salud en niños de dos años

La revista “The Journal of Nutrition (Nutrient Requirements and Optimal Nutrition)” ha publicado un ensayo clínico sobre el consumo de leche de vaca y una leche de crecimiento en relación al estatus de vitamina D y de hierro en niños de dos años de edad. Según informa la Federación Iberoamericana de Nutrición (Finut), la deficiencia de estos micronutrientes, aún bastante prevalente en Nueva Zelanda y en Australia (entre el 7-29 %), al igual que en muchos países del mundo, constituye uno de los problemas de gran repercusión en la población pediátrica.

El objetivo de este estudio fue investigar el efecto del consumo de una leche de crecimiento fortificada en micronutrientes y reducida en proteínas, en comparación a una leche de vaca consumida durante 52 semanas para valorar el estatus y la ingesta dietética de hierro y vitamina D, concentraciones de 25-hidroxivitamina-D.

Para este ensayo, denominado GUMLi, los niños fueron asignados aleatoriamente para consumir durante un año una leche fortificada (con 1,7 mg de hierro y 1,3 µg de vitamina D en forma de colecalciferol por cada 100 ml de leche) o con leche de vaca convencional (0,02 mg de hierro y 0,06 µg de vitamina D en forma de colecalciferol por cada 100 ml). También se valoraron los cambios en el consumo dietético de hierro y vitamina D, así como en los niveles de 25-hidroxivitamina D (25-OH-D) en la sangre a los dos años. Como resultado principal, la leche fortificada fue un contribuyente muy importante a la ingesta dietética de hierro y vitamina D, después de 12 meses de intervención en comparación con el aporte a través de alimentos y de leche de vaca. Comparando, la diferencia de medias ajustada entre los grupos para el hierro, los niveles séricos de ferritina fueron de 17,8 µg /L (IC 95 %, 13,6-22 µg/ L, diferencias estadísticamente significativas, p-valor < 0,0001) y para la vitamina D, niveles de 25-OH-D fue de 16,6 nmol/L (IC 95 %, 9,9-23,3 nmol/L, diferencias estadísticamente significativas, p-valor <0,0001). Después de un año de intervención, presentaron deficiencia de hierro 16 niños, el 24 % de los participantes en el grupo que tomó la leche de vaca convencional y cinco niños (siete por ciento) de los niños que consumieron la leche fortificada y la prevalencia de deficiencia de vitamina D aumentó al 14 % (diez niños) en el grupo de la leche de vaca y disminuyó al tres por ciento (dos niños) en el grupo de la leche fortificada. En conclusión, una leche fortificada en hierro y en vitamina D puede mejorar la ingesta dietética de estos dos micronutrientes y por ende, mejorar los niveles en el organismo en niños sanos de dos años de edad.

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