Defender el sector: 40 años de ILE que son 40 años de Fenil

04/01/2018
Defender el sector: 40 años de ILE que son 40 años de Fenil

Celebra la revista Industrias Lácteas Españolas, con este número especial, su 40 aniversario, y es para nosotros un honor poder conmemorar con esta tribuna dicho acontecimiento, en el que podemos decir que se cumplen 40 años de andadura juntos.

Luis Calabozo Morán. director general de la Federación Nacional de Industrias Lácteas (Fenil)

 

Un año antes de la aparición de ILE, la Federación Nacional de Industrias Lácteas nace como heredera del antiguo sindicato vertical y como expresión de la participación de la sociedad civil en el marco de la Constitución del 78, en el proceso de transición política de nuestro país, que toda la sociedad española llevó a cabo con la brillantez que la historia reconoce.

Desde ILE se han ido reflejando 40 años de adaptación continua y cada vez más acelerada a los cambios que se han producido y se están produciendo en el sector.

Herederas de la antigua estructura de centrales lecheras, nuestras industrias organizadas en la Federación, participaban activamente con el Forppa en la política de fijación de precios y producciones. Con estos antecedentes afrontamos la preparación a nuestra entrada en la llamada entonces Comunidad Económica Europea, periodo que supuso un reto nada sencillo, en el que el dialogo/debate con el Ministerio planeó sobre todo el proceso negociador.

A partir de nuestra efectiva incorporación a la CEE, el proceso de aprendizaje y adaptación al acervo comunitario propició más, aún si cabe, el trabajo conjunto con las administraciones. Adaptarse, gestionar conjuntamente y optimizar el sistema de cuotas lácteas, tal como se perfiló en la negociación, implicaba una colaboración más que diaria, horaria, con el FEGA. Aunque las cuotas lácteas aparecen como el símbolo único de lo que implicaba nuestra incorporación a la OCM láctea, nuestra responsabilidad se demostró, y se sigue demostrando hoy, en la utilización de los instrumentos de gestión de los mercados: intervención, almacenamiento privado, programa de leche en las escuelas, ayuda alimentaria a personas desfavorecidas, restituciones a la exportación, etc, en los que términos como precios de referencia, ECUS / moneda verde, etc. eran la expresión de la complejidad de la gestión de la política de nuestro sector.

Si bien la gestión de la política láctea europea supuso un reto crucial de adaptación al nuevo marco, otra expresión fundamental del gran trabajo realizado por nuestras industrias lo constituye la adaptación de las normas de higiene y la elaboración del portfolio de normas de calidad, que supusieron un instrumento fundamental para el salto de calidad de los productos lácteos españoles, que les ha permitido colocarse en la primera línea internacional. En este sentido, quisiera hacer especial mención del apoyo del hoy Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación en los protocolos de autocontrol de los que, desde hace décadas, se ha dotado la Federación, cediendo los servicios de sus laboratorios oficiales y a los que han de someterse todos los miembros de la Fenil.

Sería una labor exhaustiva imposible de resumir en esta tribuna, la participación de la Federación como interlocutor de referencia con el Ministerio, ya que creemos que no hay área de su organigrama con la que esta Federación no tenga relación de trabajo y colaboración. Desde la gestión de la ingente información estadístico-económica hasta las nuevas competencias medioambientales, pasando por otros asuntos, como la innovación constante que hoy día caracteriza a nuestro sector.

Otro de los pilares fundamentales en el desarrollo de nuestras industrias ha sido garantizar el más alto grado de seguridad alimentaria y promover la salud de los ciudadanos, y para ello el trabajo diario de Fenil, al lado, desde sus inicios, de la que es hoy la Agencia Española de Consumo, Seguridad Alimentaria y Nutrición (Aecosan), es parte también prioritaria de nuestra actividad.

Conjuntamente se han abordado asuntos claves para el sector, como la Guía de análisis de peligros y puntos de control crítico de leches UHT y pasterizadas, las Normas higiénico-sanitarias, las alertas alimentarias, los asuntos debatidos en el Codex, los Plenos de la CIOA (Comisión Interministerial de Ordenación Alimentaria), el sensible Reglamento de declaraciones nutricionales y de salud, la no más sencilla Directiva de aditivos, el Reglamento de información al consumidor, la gestión de riesgos, los alérgenos, nuestro compromiso con la Estrategia NAOS (Estrategia para la Nutrición, Actividad Física y Prevención de la Obesidad) y el Código PAOS de corregulación de la publicidad de alimentos y bebidas dirigida a menores, prevención de la obesidad y salud.

No es, ni mucho menos, una enumeración exhaustiva de todos los temas que desde la Agencia se gestionan y se comparten con los sectores, pero es una buena muestra del trabajo tan intenso que se realiza.

Tenemos la suerte de estar en un sector cuya materia prima y productos son de por sí nutricionalmente completos, equilibrados y fundamentales en la dieta de la población. Son fuentes naturales de proteínas de alta calidad, así como de otros nutrientes esenciales, como vitaminas, minerales, azúcares y grasas saludables, proporcionando un mínimo aporte calórico. Por ello, las guías nutricionales en toda Europa recomiendan el consumo diario de productos lácteos como parte de una dieta saludable y durante todas las etapas de la vida.

Aun así, inspirados por el espíritu de mejora continua que caracteriza a este sector, hemos adquirido un compromiso ambicioso y realista con Aecosan de adaptación de la composición nutricional de nuestros productos, sin perder la esencialidad de los mismos.

Pero si este trabajo de todos los agentes del sector lácteo, incluidas las administraciones, ha tenido que adaptarse a lo largo de estos 40 años, nadie puede negar que, a lo largo de la última década, especialmente los últimos años, este proceso se haya acelerado de forma exponencial. El Plan de acción para la competitividad del sector lácteo español, conocido en la Federación como el “Acta de Madrid”, supuso, en 2004, un punto de partida en esta adaptación de la que la elaboración del Plan Estratégico de Fenil y la adaptación de su estructura y organigrama son hitos importantes para convertir a la Fenil en el instrumento de la industria láctea para afrontar como interlocutor leal y de referencia los nuevos retos.

Por una parte, el nuevo marco regulatorio del sector lácteo europeo nos ha situado en el campo de juego de la globalización y los mercados mundiales, lo cual nos obliga a convivir con la volatilidad de precios, costes y producciones. Un ejemplo de cómo afrontar estas situaciones lo constituye el compromiso de la Federación para la consecución y desarrollo del acuerdo para la estabilidad y sostenibilidad del sector del vacuno de leche para profundizar en la preservación del valor de una cadena láctea competitiva.

El concepto “cadena” se ha constituido en pieza fundamental de la política agroalimentaria en nuestro país y ejemplo para Europa. El paquete lácteo y su aplicación en España situaron a nuestro sector como punta de lanza del cambio de cultura y lenguaje que debería adoptarse en el sector agroalimentario. “Cadena” que ha de ser a la vez sostenible y competitiva o, más bien, en el entorno global en el que nos movemos, competitiva para ser sostenible. La Ley de medidas para mejorar el funcionamiento de la cadena alimentaria constituye la expresión ejecutiva de este enfoque, en cuya concepción nos dieron voz y de la que somos firmes defensores, participando activamente en el seno de FIAB en la elaboración del código de buenas prácticas y como firmantes y firmes impulsores de la adhesión al mismo de todos los agentes de la cadena láctea.

Crear valor siendo competitivos, para repartir valor y ser sostenibles, generando, a su vez, recursos suficientes que permitan la inversión en diferenciación de productos y mercados. Las industrias lácteas españolas hemos asumido el reto. Hoy exportamos medio millón de toneladas de leche en forma de todo tipo de productos lácteos más que al inicio de la década y hemos sustituido materia prima importada por casi otro medio millón. Es decir, nuestras industrias procesan un millón de toneladas de leche española más que al principio de la década.

Pero el reverso de la moneda lo constituye la evolución de nuestro mercado interior, que, hoy por hoy, es la base de nuestra actividad como condicionante principal de nuestro futuro y que, además, sufre especialmente las crisis lácteas europeas a través de las importaciones de queso a bajo precio reguladora de sus excedentes, no debiendo olvidar que para el sector lácteo español, además de la vaca, la oveja y la cabra generan valor y son diferenciadoras.

Hablando de mercado interior, la promoción del consumo en España constituye la principal prioridad del sector lácteo español en nuestros días. Por ello, desde la Federación, al lado de la Interprofesional Láctea (Inlac), contribuiremos al diseño de una estrategia integral, basada en un análisis exhaustivo del comportamiento del consumidor, y que, de la mano de todos los agentes del sector y del Ministerio, permita la movilización eficaz y eficiente de los recursos necesarios.

Estos y otros retos clave deberán configurar la visión futura de nuestro sector, en los que Fenil debe jugar un papel relevante, diseñando y ejecutando acciones en los tres campos tradicionales de su actividad: como interlocutor de referencia en la defensa de los intereses de nuestras industrias, proporcionando los mejores servicios a nuestros asociados y comunicando eficientemente tanto sobre las cualidades de nuestros productos como sobre la importancia y dignificación de nuestra actividad transformadora de leche. Es en este último, pero fundamental campo, en el que esperamos poder seguir de la mano de ILE al menos durante otros 40 años más. Felicidades.

Luis Calabozo Fenil Industria láctea Leche Queso